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julio 20, 2015

De travesías y otros viajes cotidianos

llega a la estación, sube al tren,
parte, ella se encuentra en el sitio de salida,
la dejó.

llega a la estación, sube al tren,
parte, ella se encuentra otra vez en el sitio de salida.

dormir y despertar en el mismo lugar
solo que cada día desaparece algo,
al principio cosas pequeñas,
que si las flores de la macetera,
si los perros erizados por el sonido,
o el vendedor de periódicos y
el claxón de las motocicletas enanas.

cada vez, algo no está,
no encaja,
se echa de menos,
quizá deja un espacio algo ennegrecido,
lo que asusta es cuando desaparecen las personas
y ella sigue ahí, llegada tarde, aunque el tren no ha partido,
subida al tren, aunque despierta en el andén,
dice adiós,
agita la mano,
extraña,
no se va,
se muere y despierta en el mismo lugar.

las fórmulas han sido todas:
llegar de primera, dejarse llegar de última, controlar la ansiedad,
hacer camino de migajas de panes, perfumarse, leer a tolstoi,
usar audífonos, pensarse desapercibida, pagar los tiquetes en línea,
comprar asientos a diferente hora, dejar a los cuervos partir,
estar sobria, no abrir la boca, sonreír dignamente,
hacer ayuno, levantar las manos, fe, medallitas, hierbas de mercado...

ella está melancólica, lo sé,
pero es muy reina o muy niña,
no pertenece,
no corresponde,
no penélope,
no sísifo,
no pasos atrás,
no hay música o comparsa,
no hay frío más profundo,
no hay lluvia más aguja,
hay solo una opción:
tomar el tren

3 comentarios:

Adriana Alba dijo...

En ocasiones hay que tomar decisiones...
Por desgracia hay trenes que pasan una sola vez, para bien o para mal.
Algunos lo llaman Karma.
Cariños.

TORO SALVAJE dijo...

Viajando hacia no sé sabe qué...
Me gustó.

Besos.

h.j.s. dijo...

Así es Toro, hacia no se sabe dónde
Besos