y le tuve piedad como a algo vivo.
En la abrasada luz que eran sus ojos
detuve mi mirada un solo instante.
¿Qué buscas, di, qué buscas? Me decían
aún sus ojos ciegos. Nada busco,
le contesté por fin...." Abelardo Linares "
El "post" no es de fantasías, de las vidas cotidianas, de las guerras, hambres olvidos que corren. Lo que les comparto, un amigo me lo"regaló" a inicios de este año, es de Porfirio Barba Jacob es decir Miguel Ángel Osorio, quien alguna vez en su peregrinaje estuvo en estas tierras centroamericanas, cerrando sus días en México. La pintura es de Giacomo Balla -Streetlight-
a veces la vida se va como si fuera la segunda página de un libro,
Diciembre está soleado, esta tarde está bella, espero que así siga todo el mes. El sol está tan limpio en el cielo tan azul y sin nubes que no me lo puedo creer... Salgo, necesito aires, dejo en la mesa lo demás:
El primero de diciembre como cada año, mis padres celebran sus más de 50 aniversarios de matrimonio. movidos ellos entre tiempos donde algunos pedíamos a gritos su divorcio y otras temporadas partidos en lágrimas de pensarlo.
"De todo corazón acepto el lema de que "el mejor gobierno es el que gobierna menos", y me gustaría que fuera honrado con más diligencia y sistema. En la práctica significa asimismo, lo cual también creo: "que el mejor gobierno es el que no gobierna en absoluto"; y cuando los hombres estén preparados para él, ese y no otro será el que tendrán. El Gobierno es, a lo más, una conveniencia; aunque la mayoría de ellos suelen ser inútiles, y alguna vez, todos sin excepción, inconvenientes (...)
Bacatá, sí es una ciudad bella, lo dicen estos ojos, que han crecido en espacios horizontales acerca de una ciudad vertical. Partí con ese sabor de pude disfrutarla más, ese olor "de faltó tiempo", el que realmente no había. Pude haberme encontrado de manera más cercana y quizá cómplice con ésta capital. Excusas, sin embargos y peros sobran con nombres de siempre, más se sumó "la neurosis casi colectiva" (quizá solo una excepción) del "caco" acechando en la esquina, el temor de ciudad "posible para otros" al anochecer, esos escondidos en algún sitio o quizá conduciendo el taxi tomado por vos.
No puedo negar que "chupé" algo de temor, quizá porque era yo conmigo en un lugar donde los otros se encontraban en sitios diferentes y no podía "echar mano de ellos" o caminar sin ellos. Sin embargo y después de esa "desconfianza" que debe dejarse guardada en "su sitio", los espacios abundan, los escondrijos, el movimiento, la vida.
Encontré gente rica, de sabor multicolor, de tamaños variados, de densidad generosa y particular geografía. Personas que disfrutas sin más, sin un gramo extra o menos, pues tal como son aparecen como lo justo. Se suman tal adornos, variedad de espacios, los propios e impropios de las capitales de país, de centros poblados de personas y autos, así como de historias tristes y no tanto, hay movimiento.
A veces nos dejamos envolver por los hechos, sea el miedo, la presión, el estupor, la sorpresa, pero cuando nos despertamos ya estamos adentro y no sabemos como salir.